La energía solar térmica: ahorro y medioambiente

La factura energética en España ha ascendido más de un 20 % en los últimos años. Las empresas, las industrias y los usuarios expresan sus quejas pero nada se puede. ¿O sí?. Los grandes consumidores de energía como residencias, hospitales y hoteles tienen un gran problema porque el precio de su factura energética crece exponencialmente con el paso del tiempo y, porque, no pueden reducir el consumo de energía en aras de la confortabilidad de los usuarios. La sustitución de combustibles convencionales por energías renovables es una de las vías más directas para atajar la sangría económica que supone el mantenimiento de estas comunidades, pero esta información no se difunde convenientemente. La energía solar térmica para calentar el agua caliente sanitaria (ACS) y la calefacción no sólo es más barata, sino que es limpia y no tiene efectos negativos sobre el medioambiente. Y ésta es la gran cuestión: El problema del deterioro medioambiental debido al uso de combustibles convencionales es una preocupación a nivel mundial que nos concierne a todos. Las emisiones de CO2 han sido limitadas por distintas directivas – empezando por el Protocolo de Kioto- cuyo incumplimiento tiene como consecuencia la imposición de elevadas multas a los gobiernos, también al español. Tenemos que ser cada vez más conscientes de que la preservación de nuestro entorno se puede garantizar si utilizamos los recursos naturales para el abastecimiento energético

La utilización del sol como energía limpia implica, por tanto, una preocupación de las empresas e instituciones por colaborar en la conservación de nuestro planeta. Es una cuestión de responsabilidad social, y asumir esta actitud no tiene sólo la vertiente económica, sino también un reconocimiento por parte de la sociedad. Esto siempre va a repercutir en una mejora de la imagen de la empresa y una valoración de marca más positiva. Con la instalación de placas solares térmicas en una edificación se obtiene una bandera verde que prestigia la gestión de la residencia, además de dar utilidad a la cubierta y obtener ahorros energéticos. Está comprobado que los usuarios ante dos ofertas similares se inclinan por utilizar los servicios de aquella que le ofrece una imagen más involucrada con el respeto del entorno. Porque la conciencia social se va imponiendo cada vez más.

En el caso de España tenemos el privilegio de vivir en una zona geográfica que cuenta con un elevado número de horas solares al año, aprovechables desde el punto de vista de generación de energía. Sin embargo, en nuestro país el uso de energía solar térmica está empezando a despegar ahora. Insistimos: es energía solar térmica, para calentar agua caliente sanitaria y calefacción (no es electricidad).

Tal es así que todavía hoy en Alemania se instalan cada año cinco veces más placas solares térmicas que en España. Y, por supuesto, no se trata de una cuestión de latitud, en la que saldríamos ganando ampliamente, sino de actitud y responsabilidad. Si bien existe un reconocimiento generalizado de la necesidad de colaborar con el ahorro energético y con la conservación del medioambiente, a la hora de la verdad, las empresas españolas se resisten a efectuar variaciones sobre su sistema de gestión habitual sin darse cuenta de los enormes beneficios que van a obtener si se suman a este cambio.

Desde las instituciones se debería apostar de verdad por la energía solar térmica con ayudas y, además, fomentar su utilización con una buena campaña de difusión. Por muchos motivos que nos conciernen a todos, por la reducción de la factura energética y por la preocupación medioambiental.

Descargue pinchando aquí el artículo

Fuente: Balance de la Dependencia Nº 48 Noviembre 2014